LOS PIES Y LOS ZAPATOS
En
el terreno
de lo simbólico los pies representan aquello
que nos sostiene, en lo que nos apoyamos, nuestra base,
lo que nos permite aterrizar, movernos, tener libertad,
sentir confianza, tomar conciencia. De ahí la
importancia de apoyarnos sobre una sólida base.
Cuanta más plataforma de sustento tengamos más
difícil es tumbarnos, desequilibrarnos o desestabilizarnos.
Son parte de nuestra naturaleza profunda que sostiene
nuestra libertad. Al igual que una planta, cuanto más
arraigadas, profundas y sanas estén las raíces
más crece la planta y soporta los avatares de
las circunstancias. Se pueden cortar las flores, los
hojas, podar las ramas pero jamás las raíces,
la planta se muere. Las personas no llegan a morirse
en sentido literal pero se acomodan, se adaptan hasta
límites increíbles perdiendo así
su naturaleza más espontánea más
natural, más viva.
Para atrapar a una mujer o mantenerla sometida no hay
más que reducirle el tamaño de sus pies,
su apoyo, su sostén. Introducirlos en receptáculos
puntiagudos y estrechos sin tener en cuenta su forma
natural. Es como meter unas hermosas raíces de
una planta en un dedal. Sin embargo impedimos que los
pies tomen contacto con el suelo. Nos vedamos el más
natural de nuestros sostenes. ¿Cómo no
sentirse incómoda, inestable, ansiosa, si estamos
suspendidas en el aire, por encima del suelo sin poder
apoyar las plantas de los pies?.
Muchas culturas patriarcales dominan este conocimiento
y se encargan de que los pies de las mujeres no sean
lo suficientemente grandes y poderosos para mantenerse
sobre ellos y así poder reclamar su autonomía.
Se venda para atrofiarlos y que no crezcan o se les
sube a artefactos aparatosos desde donde es imposible
mantener el equilibrio. Para conseguir que las mujeres
se suban a semejantes plataformas se les promete que
serán más deseables, más bellas,
atractivas o sexys porque conseguirán alargar
la longitud de sus piernas (no son suficientemente adecuadas
tal como son naturalmente), o realzar su tipo. A los
zapatos se les rodea de fetichismo y fuegos artificiales.
Desde un punto de vista social el calzado ha supuesto
un signo de estatus y de diferencia. Los zapatos muestran
que tipo de “ persona” quieres que los demás
vean (una artista, una ejecutiva...)
Su simbolismo como arquetipo se remonta a la época
en la que tener zapatos era un signo de autoridad sólo
lo poseían los gobernantes. Los esclavos iban
descalzos. En los países fríos, robarle
a un hombre sus zapatos se castigaba con la muerte porque
no se podía subsistir sin ellos.
El símbolo de los zapatos se puede considerar
una metáfora psicológica; protegen y defienden
aquello sobre lo cual nos asentamos, nuestros pies.
El tipo de zapatos con que cubramos nuestros pies tendrá
que ver con nuestras creencias y con disponer de los
medios para poder actuar en conformidad con ellas.
texto: coremana