En
los esquemas conceptuales de la falocracia, no existe
categoría que describa a las mujeres que aman
a otras mujeres. Esto coloca a la mujer lesbiana en
la peculiar situación de ser algo que no existe.
Sarah Ho
Lesbiana.
Persona de la isla de Lesbos. Me extraña que
cuando intento nombrarme o explicar mi persona, mi
lenguaje sólo me ofrezca una palabra tan ajena,
tan falsa y tan irremediablemente inadecuada. ¿Por
qué se me describe con un término que
significa "persona de la isla de Lesbos"?
El
uso de la palabra "lesbiana" para nombrarnos
es una clara evasión. Un sofisticado eufemismo.
Para nombrarnos, hay que referirse a la isla de Lesbos,
que a su vez es una referencia indirecta a la poeta
Safo (que, dicen, allá vivía), lo cual,
a su vez, es otra referencia indirecta a los fragmentos
de su poesía que han sobrevivido a algunos
milenios de patriarcado; lo cual, a su vez, (si no
se han perdido todavía) es una prevención
profiláctica de la mención directa de
la clase de criatura que escribió tales poemas
o a quién se los dedicó... calculando
que una conoce el contenido de dichos poemas, escritos
en un dialecto del griego, hace más de 2,500
años, en una pequeña isla, ubicada en
el oscuro Mar Egeo. Ésta es una asombrosa proeza
de silencio.
La
Realidad es aquello que es. La palabra "real"
tiene su origen en los términos que describen
lo que pertenece al Rey. La Realidad es lo que pertenece
al que sustenta el poder; es aquello sobre lo que
él ejerce su poder; su dominio. El rey ideal
es el que reina sobre todo lo que se puede ver. Su
ojo es el punto de referencia. Lo que él no
puede ver no es real. Ser real es ser visible para
el Rey.
Yo
digo: "Soy lesbiana. Pero el Rey no toma en cuenta
a las lesbianas. Las lesbianas no son reales".
Para decir esto usé la palabra "lesbiana",
lo cual puede hacer pensar que existe un término
con un espacio en el esquema conceptual. Pero no es
así. Déjenme guiarlos por algunos de
los diccionarios más conocidos, para demostrar
cómo las lesbianas no tienen nombre en el vocabulario
del Rey.
Si
buscan ustedes la palabra "lesbiana" en
el Diccionario Oxford, encontrarán una entrada
que dice: adjetivo, "perteneciente a la isla
de Lesbos", y otra entrada describe, larga y
favorablemente, un objeto llamado "regla lesbiana",
utensilio flexible para medir, usado por los carpinteros.
Punto.
El
Tercer Diccionario Internacional Webster ofrece una
definición más pertinente: lesbiana
es una mujer homosexual. Por otra parte, una encuentra
que "homosexual" quiere decir "perteneciente
al mismo sexo". Para aclarar el término,
se ejemplifica: "gemelos homosexuales son los
gemelos del mismo sexo". Un alumno perspicaz
podrá concluir que lesbiana quiere decir "una
mujer del mismo sexo".
Una
edición reciente del Diccionario Colegiado
Webster señala que una lesbiana es una mujer
que tiene relaciones sexuales con otra mujer. Si bien
demasiado limitada, esta definición sería
aceptada por muchos como coherente. Pero también
puede caer fácilmente en el absurdo: la palabra
clave de esta definición es el "sexo";
las "relaciones sexuales". ¿Qué
entiende la gente por "tener relaciones sexuales"?
La
mayoría de los diccionarios coinciden en señalar
que "sexual" significa algo en relación
con "la unión genital entre un macho y
una hembra". En este sentido la relación
sexual es igual a la cópula --definida ésta
como la penetración de una vagina por un pene,
con eyaculación. De hecho, la penetración
del pene en casi cualquier cosa, sobre todo si va
acompañada por una eyaculación, cuenta
como una experiencia "sexual". Las experiencias
que no implican una erección del pene, penetración
y eyaculación no se toman en cuenta como "relación
sexual". Por ejemplo, si una mujer es acariciada
y excitada por un hombre, y tiene un orgasmo, pero
el hombre se abstiene de penetrarla y eyacular, dirá,
y muchos estarán de acuerdo con él,
que no tuvo una relación sexual con ella. No
importa lo que suceda --o no suceda-- en relación
con la excitación o el orgasmo de la mujer,
se dice que una pareja se relacionó "sexualmente"
en función de lo que suceda con el pene.
Al
ver las definiciones de los diccionarios sobre el
"sexo" o lo "sexual", parece que
la sexualidad es, por definición, la heterosexualidad,
y que el término "homosexual" es
intrínsecamente contradictorio. Sin embargo,
el término se utiliza sin problema para describir
a dos hombres que se relacionan sexualmente. De acuerdo
con este uso de la palabra, en cualquier situación
en la que uno o más penes estén presentes,
pueden ocurrir las "relaciones sexuales".
Pero a partir de esta definición aparentemente
más "amplia", no hay nada que las
mujeres puedan hacer en ausencia de los hombres que
pueda ser llamado --sin irregularidades semánticas--
"sexual". En este contexto, hablar de dos
mujeres que se relacionan sexualmente entre ellas
resulta como hablar de dos patos que se dedican al
box.
Una
de las definiciones del "lesbianismo" que
más se usa entre las lesbianas es el "amor
entre mujeres": es decir, el polo opuesto de
la misoginia. Varios de los diccionarios que revisé
definen la "misoginia" ("aversión
hacia las mujeres"), pero casi ninguno la "filoginia"
("amor por las mujeres"). Uno decía:
Filoginia --afecto hacia las mujeres. Otro describía
la "filoginia" como "Donjuanismo".
Evidentemente, ninguna de estas dos descripciones
se adecuan a lo que quieren expresar las lesbianas,
quienes exploran el vocabulario en busca de formas
de referirse a sí mismas.
Lesbiana,
¡safo!
Veamos
ahora la palabra victoriana "safismo". En
el Webster Colegiado, "safismo" queda definido
simplemente como "lesbianismo", pero el
Oxford introduce una distorsión: Safista --persona
adicta a las relaciones antinaturales entre mujeres".
El
concepto de que el lesbianismo no es posible y que
no está en la naturaleza de nadie ser lesbiana,
tiene vigencia incluso entre aquellos que conocen
de hecho a mujeres que experimentan ciertos sentimientos
y actitudes hacia otras mujeres. Una manera de ver
al lesbianismo como antinatural consiste en estimar
que las mujeres que viven como lesbianas no lo son
"realmente", sino que se comportan "así"
en un intento fallido por resolver sus problemas,
o por responder a circunstancias de conflicto. Pero,
"si encontraran la manera de no ser lesbianas,
dejarían de serlo".
El
lesbianismo se entiende generalmente como algo que
no podría estar en la naturaleza de nadie;
como el resultado de una configuración "desviada"
por fuerzas externas.
Este
sentido de lo antinatural contrasta con el supuesto
de que la heterosexualidad es el "estado natural"
de todas las mujeres. Por eso, la heterosexualidad
nunca se "interpreta". Según dicha
suposición, "todas las mujeres son heterosexuales",
pero resulta que "algunas" actúan
de otra manera. En este marco, nadie es, en realidad,
lesbiana.
Hay
personas que realmente creen en la existencia de "desviaciones"
o "perversiones". El único acuerdo
con las que no creemos en ellas, es que dichas actitudes
o comportamientos no son naturales a los "seres
humanos". Entonces, cuando se enfrentan con alguien
que les dice que es lesbiana, la alternativa es: creerle
y definirla como algo que no es ni real ni completamente
humano --o clasificarla como alguien real y completamente
humano, y no creerle que es lesbiana.
Si
una lesbiana ve a otras mujeres, ellas pueden ver
a la mujer lesbiana. La mujer, al ser vista, puede
aprender que ella puede ser vista; también
puede aprender que una mujer puede ver. Con esto,
surge la posibilidad lógica de asumir su autoridad
como observadora y de cambiar o dirigir su propia
atención. Así, surge la posibilidad
de la elección.
La
visión de las mujeres lesbianas desmantela
entonces el mecanismo que convierte a la heterosexualidad
en un hecho automático en la vida de las mujeres.
La
conservación de la Realidad Falocrática
requiere que la atención de las mujeres se
centre en los hombres y en los proyectos de los hombres
--la obra-- y no en las mujeres --la escenografía.
El amor entre mujeres, como una orientación
espontánea y habitual representa, tanto directa
como indirectamente, una amenaza a la preservación
de esa realidad.
Lo
que las mujeres lesbianas ven es lo que las hace lesbianas;
y es a causa de su visión que deben ser excluidas
del esquema de la Realidad Falocrática. Las
lesbianas son mujeres que ven a otras mujeres. Cuando
una se convierte en sospechosa de ver a otras mujeres,
es rápidamente borrada de la realidad. Si preguntas
qué sucedió con esa mujer probablemente
te dirán que se volvió lesbiana. Y si
tratas de averiguar lo que es una lesbiana, te dirán
que este tipo de personas no existe. Sin embargo,
existen.
Tomado
y editado del libro The polictis of reality: essays
in feminist theory (The Crossing Press, N.Y., 1983)
Traducción: Claudia Hinojosa.