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analisis

Sugerente y ambiguo título. Las criaturas misteriosas mitad humanos mitad de otros mundos son una constante en nuestros cuentos, mitos y leyendas. La sirena pertenece a ese espacio y ese lugar entre dos mundos. Se mueven “como pez en el agua” del inconsciente, en el reino fluido y dador de vida del sentimiento y de la intuición, en las insondadas profundidades de la psique humana. Nos hablan de la necesidad de bucear en lo profundo de la psique, en el mundo de las emociones, del misterio. El tiempo que pasamos ahí nos sostiene cuando salimos a la superficie.

sirena

Polly es dulce y amable pero también reacciona rápida cuando se le hace daño. Cuando se la engaña. Como el alma. Inocente y curiosa capaz de ver algo nuevo, insólito o distinto en lo que parece de todos los días.
La evolución del proceso del alma sigue ciclos necesarios. Primero se nos presenta en su andar cotidiano.

Imposible contar con trabajos estables porque es demasiado despistada o como ella misma nos cuenta que le han dicho: “minusválida de la organización”. En un mundo eminentemente masculino en cuanto a los valores que prevalecen, cualquier cualidad del alma es rechazada y despreciada. Sólo se admite un lado del péndulo. El que corresponde al predominio del lado izquierdo del cerebro. Polly no domina las cualidades que destacan y son recompensadas en nuestra civilización: la rigidez, la organización, la previsión en el tiempo, el cálculo, la premeditación...


Las cualidades del alma se corresponden con el mundo interior. Como los niños que resplandecen llenos de la energía del presente; sin calcular, ni premeditar, ni organizar, ni ordenar. La protagonista paga el precio de mantener esta invisible conexión con lo esencial de ella misma. No es fácil triunfar en el mundo sin perder el alma. No está “domesticada” y por eso le resulta difícil trabajar. Porque el mundo masculino del trabajo exige que para triunfar te olvides de lo esencial y entregues lo auténtico, lo genuino. Que no sigas tus ritmos, que no digas lo que piensas, que no seas espontánea, que compitas y te preocupes de “ganar”. Es un juego en el que todo el mundo pierde. Nos encontramos ante un reto interesante: como llevar el alma al mundo del trabajo. Como adquirir un ego fuerte sin perder el corazón en el proceso.

Afortunadamente Polly mantiene un vínculo con su mundo profundo. Su afición por la fotografía, algo creado por ella, la vida vista desde su singular visión. Lo cotidiano transformado en extraordinario. En el revelado de sus fotos se revelan sus ensoñaciones, sus deseos y anhelos. Primero aparece en lo que podría ser el esfuerzo por su escalada en lo artificial de la civilización. Sube con unas ventosas por la pared de un rascacielos pero se cae y en ese lanzamiento al vacío descubre que puede volar. Se quita el gorro que también significa la sujeción de las ideas, el artificio de la mente colectiva y se suelta el pelo en un gesto que denota la alegría de elevarse por encima de las constricciones, de sus esfuerzos por adaptarse o por conseguir un sitio en la sociedad. Es interesante que la luz roja sea la que le da paso a la puerta de su inconsciente. El rojo entre otras cosas es el color de las promesas, de la inminencia de un nacimiento o de un crecimiento, de la excitación, del eros y del deseo. Otro símbolo que representa la libertad interna de Polly es la bicicleta.

Un vehículo que nos transporta de un lado a otro contando con nuestras propias fuerzas. Pero al igual que en innumerables cuentos, la inocencia, el exceso de amabilidad, la docilidad y la blandura necesitan una sacudida para pasar al siguiente estadio de crecimiento, para evolucionar.

Cuando conoce a Gabrielle la idealiza. Gabrielle representa lo que ella cree que le falta. La cultura, la inteligencia, el glamour. Aprende sus frases de memoria. La observa continuamente, quiere aprender todo de ella. Se enamora de ella. Aunque nos da un dato significativo de la galerista “es seria hasta cuando se ríe.”. No se fija en la insatisfacción permanente de la galerista, en su anhelo de trascendencia de crear algo más allá de lo temporal, pero con los materiales del tiempo. No valora la candidez, gracia e inocencia de Polly le parece que tiene necesidades demasiado simples. No se da cuenta de que al final la verdad es muy simple. Y como nos llevan anunciando los visionarios y místicos de todas las eras la búsqueda nos lleva al punto de partida. Nuestros anhelos, nuestras metas y objetivos tienen como punto de llegada nosotras mismas. Ningún sitio al que ir. Salvo darnos cuenta que transitamos por la carretera hacia ninguna parte pero eso lo cambia todo.

Polly se sigue alimentando con sus fotos y su curiosidad que a veces resulta intrusiva como cuando espía a una pareja en el bosque o a Gabrielle en la galería

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En otra de sus ensoñaciones, de su bajada a lo profundo de su interior; nos revela como se quiere ver a si misma; culta e inteligente. Se imagina hablando con Gabrielle, impresionándola . Lo que dice en esta fantasía es interesante en sí fuera de la forma de expresarlo. “Si nadie creyese que tiene linea directa con Dios el mundo sería más agradable” y el segundo tema del que habla hace referencia a las preferencias sexuales. Suscribe la tesis de Freud de que los niños no tienen preferencias sexuales sino que es la sociedad la que les empuja en una dirección. Limpia y elimina la palabra “perversión” para explicar otras preferencias sexuales que no sean las socialmente aceptables.

Lo interesante de esta fantasía, de este mundo aparte del “real” es que ella ya posee dentro de sí lo que anhela. ¿Por qué quién ha escrito el guión de su fantasía.? ¿De dónde salen las ideas y las palabras que Polly dice?.

El descubrimiento de los cuadros y la conversación con la lánguida Gabrielle nos hace pensar que quienes disfrutan de felicidad no son las personas extraordinarias. No son necesariamente las más ricas, conocidas, cultas o poderosas. Quienes brillan de alegría son a menudo gente sencilla que no ha perdido su capacidad para asombrarse. Encontrando un don en cada momento de la vida.

Polly se maravilla y fotografía a una madre con su hijo, un edificio con una estructura distinta, cualquier cosa es vista desde la gracia de su visión interior.Cuando coge el cuadro y decide mandarle sus tesoros a la galerista (sus fotos), en un acto de valentía y confianza, ensueña que sube a un autobús que simbolizan las ideas colectivas aunque en el autobús sólo va ella. Baja y toma unas uvas que también representan los deseos: salir de su burbuja ser aceptada, encontrar una aprobación y apoyo para lo que hasta ahora venía haciendo sola.

Y aquí se nos presenta la acción necesaria que hace falta para seguir avanzando en nuestro desarrollo por la vida. Atrevernos, dar el paso, salir de nuestra zona de comodidad, sea cual sea el resultado. Nos han enseñado a conformarnos con demasiado poco. Sólo hay dos errores que podemos cometer en el camino a la verdad: no recorrerlo por completo o no comenzar.

Y como respuesta a este acto de valentía la vida le responde y oye cantar a las sirenas. Ella se suelta por segunda vez el pelo y se acerca a escuchar. Se empapa de sus sonidos, de sus voces, de su música. Como símbolos femeninos están íntimamente conectadas con figuras de diosas. Pueden interpretarse como una energía femenina y divina normalmente reprimida por la sociedad. Las sirenas representan lo femenino profundo, el oír su canto es estar abierta a las voces que nos llegan desde este lugar.

Cuando Gabrielle menosprecia sus fotos y las tacha de ser totalmente simplistas, “la banalidad personificada”, Polly se hunde. Lo recibe desde una niña vulnerable que ha entregado todo su poder a una figura idealizada. Esto nos ha ocurrido a todas en algún momento de nuestra vida de diferentes maneras. Una figura de autoridad a la que adorábamos nos dice que no dibujamos bien, o que somos unas payasas, o que desafinamos cuando cantamos, o que hacemos mucho ruido o demasiado de algo o demasiado poco.

La critica de Gabrielle refleja la parte negativa de su propia psique. El parásito, el depredador, o como queramos llamarlo, que mata la vida instintiva, creativa, espiritual y salvaje de la mujer, dejándola como una zombi viviente.

Hace falta que se muera la faceta demasiado sumisa y conformista de la naturaleza femenina que nos lleva a aceptar sin discusión cuantos comentarios desalentadores, represores o mordaces nos dirigen.

Conectarnos con nosotras mismas, responsabilizarnos de nuestra relación conlleva no tolerar las agresiones de los demás, no dejar que nadie reprima nuestras opiniones, nuestras ideas, nuestras energías, nuestra creatividad. Cuando una mujer supera esta fase ya ha aprendido a esperar y a afrontar las adversidades del mundo exterior con confianza y fortaleza.

La quema de su tesoro, sus fotos, es aniquiladora. Se ha dejado doblegar demasiado, le ha dado excesivo poder a la manera en que ven las cosas los demás. Entonces se consume, pierde su alegría, su vitalidad y aparece el mal humor. Incluso cuando toma la palabra para defender a Gabrielle del amigo escéptico. Está poniendo en palabras a su propio depredador: “Lo que ocurre es que no puedes crear algo bello y por eso no te alegra que ella lo haya hecho”. Las mujeres quemamos nuestra creatividad, nuestro alimento espiritual en el fuego de la devaluación de nuestro propio trabajo, en la reducción de nuestra propia visión.

En el mundo hay pocas cosas buenas/malas o acertadas/equivocadas, lo que si hay son cosas destructivas y también creativas. Mary representa esta voz que expone este punto de vista. ¿Por qué juzgar las fotos?, ¿Qué es lo bueno?. El regreso a nosotras mismas consiste en la aceptación de la singular belleza de nuestro propio ser que no puede ser juzgado ni comparado precisamente por su calidad de único.

Ser adulta significa no necesitar más permisos sino estímulos, aliento, apoyo y sino que nos dejen en paz.

Polly sin contar con lo que daba vida a su alma, y al igual que ocurre en muchas mujeres que se han dejado engañar por el depredador de su psique y de la cultura, se adormece tóxicamente; bebe y se aburre.

Necesita reconocer su herida, salir de su ingenuidad y llegar a la verdadera inocencia que es aquella que ve lo que no funciona, reconoce lo que es mentira, lo que puede hacer daño, lo feo y a pesar de todo se siente atraída por lo bueno.

Afortunadamente aprovecha la oportunidad y cuando descubre el engaño no se deja embaucar y reacciona. La individuación, el proceso de convertirnos en personas únicas y realizar nuestro potencial y nuestro talento casi siempre implica una ruptura psicológica, una acción dramática como el arrojar el té a la cara de Gabrielle. Y a partir de ese punto, su mundo se amplía, ha superado la iniciación, se ha enfrentado a su sombra y ha salido victoriosa.

El viaje de las mujeres es semejante al de Polly. Comenzamos teniendo un punto de vista ingenuo. Creyéndonos las versiones de los que nos rodean, alcanzando a ver sólo lo evidente. No hemos sido iniciadas en el encuentro con nuestro yo más profundo, con lo oculto, con las sombras. Polly tras su entrega a algo externo a ella, la quema de su tesoro, la muerte de su pasión, renace y orquesta a su sombra, representando la realización, el cumplimiento de su viaje iniciático, el aplauso de las energías de su psique. Recupera su conciencia ampliada.

El final de la película simboliza la hermandad entre mujeres. A diferencia del modelo patriarcal que es vertical y jerárquico. El modelo femenino es horizontal y solidario. Mary y Gabrielle descubren las fotos y Polly les dice,”venid que os voy a enseñar más” y mágicamente abre una puerta en la pared y se adentran en el bosque, en el misterio de la Naturaleza Esencial de las mujeres. Es un final esperanzador porque sabemos que en cuanto nos “dejemos llevar”, nos durmamos, fantaseemos o nos ensimismemos, abriremos la puerta y nos reuniremos con ellas en ese mismo lugar en el tiempo y en el espacio donde se oye cantar a las sirenas.