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Nora Idiarte

“Todo es fruto del amor. ¿Qué podría haber de malo en eso?", afirma el personaje interpretado por Ellen DeGeneres, en “If these walls could talk 2”, un film sobre el lesbianismo, producido por la cadena televisiva HBO. La película tuvo varias nominaciones en la última entrega de los Emmy (incluyendo Mejor Película para Televisión), llevándose la estatuilla Vanessa Redgrave como Mejor Actriz de Reparto en Film o Miniserie Dramática.

El telefilm tiene el mismo formato (tres episodios cortos, sobre un tema en particular, con actrices, directoras y guionistas diferentes para cada uno de ellos) que su predecesor. “If these walls could talk”, también producida por HBO Films, fue realizado en 1996 y protagonizado por Demi Moore, Cher, Sissy Spacek y Anne Heche, tocando como tema principal el aborto. “Mujeres enamoradas” -tal es su título en Argentina, actualmente disponible en video- analiza parejas de lesbianas en tres episodios, dirigidos esta vez por Jane Anderson, Martha Coolidge y Anne Heche. En sus títulos iniciales y separadores utiliza imágenes documentales que permiten rastrear el ideal iconográfico femenino de la sociedad norteamericana de los años 40, la lucha por los derechos homosexuales y los diferentes modelos actuales de identidad femenina y masculina. El título de cada uno de los capítulos es un año que ubica la acción en diferentes contextos sociales y políticos retratando así las diferentes problemáticas de parejas lesbianas.

El primero de ellos comienza en una noche de 1961. Edith (Vanessa Redgrave) y Abby (Marian Selder) asisten a una proyección de “The children’s hour”, filme de William Wyler. La licencia histórica no es gratuita: la atormentada confesión de Shirley MacLaine frente a su amiga Audrey Hepburn (“¡Detesto tu idea de casarte porque te he amado durante todos estos años! ¡No podría ponerle nombre a este amor pero fue así desde la primera vez que te ví! ¡Nunca sentí esto por nadie, salvo por tí; nunca amé a ningún hombre!”) anticipa el tono de la historia y la sociedad en la que Edith y Abby viven su amor. Un accidente doméstico, pero fatal desata el conflicto: si la ley desconoce el matrimonio de hecho que Edith y Abby construyeron durante años, tampoco existe una ley que reconozca como heredera a la que sobrevive y la proteja del saqueo de los herederos forzosos de la difunta.

El segundo transcurre en 1972 y su protagonista es Linda (Michelle Williams, "Dawson Creek"). Linda y sus tres compañeras de casa y estudios son lesbianas orgullosas y militantes que integran un grupo feminista que las expulsa porque la universidad de las que todas forman parte tolera feministas pero no lesbianas. La aparición de Amy (Chloë Sevigny, “Boys don’t cry”) en la vida de Linda tensa la relación con sus compañeras: ellas no toleran que Amy se vista con ropas masculinas “después de todo lo que hemos luchado para romper esos estereotipos” y “porque sería más fácil si se vistiera como una mujer”, pero en realidad la rechazan del mismo modo en que fueron rechazadas porque “temen a alguien diferente”. Linda deberá aprender que Amy no necesita del reconocimiento de otros para saber quién es, que su forma de vestir es parte de su identidad, y que quiere ser como ella: alguien capaz de aceptar a otra persona y amarla.

El último episodio está fechado en el 2000. Fran (Sharon Stone) y Kall (Ellen DeGeneres) quieren tener un hijo y aunque no les guste la idea de acudir a un banco de esperma elegirán esa opción ya que no quieren que el donante participe en la crianza del niño. Son sumamente interesantes las reflexiones y cuestionamientos de Kall y Fran sobre el futuro de su hijo, esos que aparecen ante la inminente maternidad/ paternidad sea cual fuere el modelo de familia. Aunque en el proceso de elegir al donante la angustia de ambas se hace evidente, el tono general del episodio es de comedia con una fuerte impronta de esperanza.

La progresión dramática del tríptico, desde la falta de reconocimiento social de la viuda del primer capítulo hasta el triunfo de Fran y Kall, denota la posición no sólo estética sino ética de realizadoras-guionistas, productoras y actrices: que en una pareja de lesbianas es posible la felicidad.