101 Reikiavik, una película islandesa
-ópera prima del joven director Baltasar Kormákur- que llega a las pantallas
españolas cuatro años después de haber sido rodada. Y en Islandia, un español
puede ser embajador o dedicarse a enseñar flamenco a los gélidos nativos.
¿Y qué es lo que hace la Abril en esta película? ¡Bingo! La actriz nacional
más viajera, que en la ficción se gana la vida enseñando pasos a los desprevenidos
lugareños, es el señuelo comercial de esta comedia que reflexiona sobre
la parálisis de la sociedad moderna y las angustias de un joven («un inútil
al 75%») que atraviesa la frontera de los 30 años sin querer ser nada en
la vida: aún no ha abandonado el nido y su única aspiración es vivir del
Estado.
En su caos, se cruzará la vital Lola Milagros (Abril), amante de su madre
y detonante de las tensiones maternofiliales. «Creo que el guión de esta
película es fantástico. Es una comedia de humor negro como hacía tiempo
que no me encontraba», resumió. 101 Reikiavik, basado en la novela homónima
de Hallgrimur Helgasol, es un largometraje de frío, nieve y Navidad, en
estos tiempos en los que el termómetro es inclemente en nuestro territorio.Su
moderna factura pretende lanzar su mensaje a aquellos jóvenes descolocados,
entre los 20 y los 30 años, que aún no le ven el «puntito» a esta sociedad.
«La película transmite un chorro de vida»
en el que la libertad sexual cumple una función esencial para encontrar
el camino. «Es fantástico el enfoque que la película hace del lesbianismo»,
agregó. La historia de la producción tiene su aquél. Tras ver a Victoria
Abril en Felpudo maldito, el director quiso contar con la protagonista de
Sin noticias de Dios para hacer un papel de lesbiana. «Me enviaron el guión
en islandés. No entendí nada y lo dejé en un cajón», explica. De todos modos,
el equipo de la película rodó por su cuenta todos los planos en los que
no aparecía el personaje de Lola, hasta que, al final, Abril dio el sí.
«Rodamos en junio, cuando es constantemente de día. En pocas películas he
tenido las facilidades para trabajar como en ésta», reconoce la actriz,
que tiene en cartera rodar en España o en Inglaterra.
Una de dos. El talento de Baltasar Kormákur, quien ha sido frecuentemente
comparado con Pedro Almodóvar por la crítica de su país, fue el motivo que
decidió a Victoria Abril a sumergirse en el cine de un pequeño país, en
una industria cuyos pasos son desconocidos para el resto del continente:
«Todo es gente normal, sin tontería», apunta. De los fríos de allí, donde
el polo norte se toca con los dedos, la actriz ha venido profundamente encantada.
«Islandia es un territorio increíble. Hay un respeto por la vida que no
se encuentra en otros lugares. Es el primer país del siglo XXI, con polución
cero, con aire frío pero tierra caliente. Si creo algo más en la democracia
es gracias a Islandia». Ahí queda eso.