LA MUJER QUE AMO A GARBO
Era un don Juan a la inversa llamado Mercedes Acosta. Una escritora con una personalidad arrolladora. Sedujo a buena parte del estrellato femenino de la era dorada de Hollywood, desde Greta Garbo a Marlene Dietrich o Isadora Duncan. Por Ricardo Martínez de Rituerto.

Cuatro décadas han estado ocultas en una caja de cartón, en lo más profundo del Museo Rosenbach de Filadelfia, las 55 cartas, 14 postales y 10 telegramas que la hispano-cubanonorteamericana Mercedes de Acorta recibió a lo largo de varios años de su amiga íntima Greta Garbo... "Puedo quitar cualquier mujer a cualquier hombre"- sólo puso una condición al entregarlas en 1960 al director del Rosenbach, el museo de libros antiguos que atesora el manuscrito original del Ulises de James Joyce: que no se abriera esa correspondencia hasta 10 años después de su muerte o de la de Garbo,...
.... escribió a Anita Loos: "Alguien me dijo un día que no hay que tomar a Mercedes a la ligera,ha tenido a las dos mujeres más importantes de Estados Unidos: Greta Garbo y Mardene Dietrich. "No hay pruebas concretas de que existiera una relación amorosa entre estas dos mujeres....
... Las cartas revelan que tuvieron una larga amistad, con altibajos, pero no una que pudiera calificarse de tumultuosa o amorosa". El mundo puede seguir soñando y especulando con lo que fue la vida de la mujer que con su seductora voz grave, su cuerpo de diosa y su mirada distante creó uno de los más poderosos iconos del siglo XX.
Mercedes de Acorta se sintió pre destinada a formar parte de la vida de Garbo. En sus memorias, Here lies the heart (Aquí está el corazón), publicadas en 1960, la hispano-cubana nacida en Nueva York escribe: "Un día, en el lobby del hotel Pera Palace vi a una de las mujeres más impresionantes que jamás se me había presentado ante los ojos. Sus rasgos y sus movimientos eran tan distinguidos y aristocráticos que decidí que era una princesa rusa refugiada. El recepcionista dijo que no sabía su nombre, pero que pensaba que era una actriz sueca (...). Después, la vi varias veces en la calle. Yo estaba terriblemente turbada con sus ojos y deseaba hablar con ella, pero no tuve valor (...). Me pesó tener que dejar Constantinopla sin haber hablado con ella, pero a veces el destino es más amable de lo que pensamos o quizá es que no podemos escapar a nuestro destino"......Fueron presentadas en Hollywood, adonde Mercedes acababa de llegar como guionista,... "Cuando nos dimos la mano y me sonrió sentí que la había conocido toda mi vida; de hecho, en muchas encarnaciones previas". La ocasión social dio para poco, aunque lo suficiente para un detalle que las iba a unir durante tres décadas. La actriz hizo notar algo sobre un pesado brazalete con que se adornaba la escritora. "Lo compré para ti en Berlín", respondió Mercedes al tiempo que se lo sacaba y se lo regalaba a la admirada nórdica.
Mercedes se sentía como pez en el agua en los ambientes homosexuales de los felices veinte neoyorquinos, con su pelo negro engominado y cortado a lo Valentino, casi siempre vestía de negro....

