La primera ministra
de un gobierno español

Fue la primera
ministra de un gobierno español. Y según
algunos, más que eso: la primera ministra europea.
Pero hay quien da más y llega a afirmar que fue
la primera del mundo.
Federica
Montseny nació en Madrid el 12 de febrero de
1905. Era hija de dos anarquistas catalanes que fueron
procesados en varias ocasiones por sus ideas libertarias.
Unos padres peculiares, sin duda, que fundaron las publicaciones
La revista blanca y Tierra y libertad, y que educaron
a la niña en casa, ya que su madre era maestra.
De jovencita
no se aburrió: estudiaba Filosofía y Letras
en la Universidad de Barcelona, al tiempo que estaba
afiliada a la Confederación Nacional del Trabajo
(CNT) y colaboraba en publicaciones anarquistas, donde
escribía sobre filosofía, literatura y
feminismo.
Entre los
meses de noviembre de 1936 y mayo de 1937, Federica
se hizo cargo del Ministerio de Sanidad y Asistencia
Social en el gobierno del socialista Francisco Largo
Caballero. Imagínate las dificultades a las que
debió de enfrentarse, ya que a su condición
de primera y única ministra hay que sumar las
duras circunstancias en las que tuvo que desempeñar
su cargo, en plena Guerra Civil.
Por este
motivo, las primeras funciones de Federica tuvieron
mucho que ver con la evacuación de refugiados
y las urgencias hospitalarias.
Pero, sobre
todo, Federica Montseny ha pasado a la historia porque
su ministerio promulgó una ley del aborto y creó
unos centros de atención a las prostitutas, donde
se les ofrecía alojamiento y se les enseñaba
un oficio.
Al terminar
la guerra, y tras su breve ministerio, se exilió
en Francia. Huyendo de los nazis, se refugió
en la Borgoña y fue detenida. El gobierno de
Madrid solicitó su extradición, pero fue
denegada a causa de su embarazo.
En 1945 se
instaló en Tolouse, y hasta su muerte ni abandonó
Francia ni renegó de sus ideales anarquistas.
Murió en enero de 1994, víctima de una
enfermedad terminal.
Montseny
publicó varios libros. Entre ellos destacan La
mujer, problema del hombre, Cien días en la vida
de una mujer, Crónica de la CNT, El anarquismo
y Mis primeros cuarenta años.
De su vida
personal te podemos contar que lo que más le
afectó fue la muerte de una de sus hijas. Eso
fue lo que contó la otra, llamada Vida, quien
recordó a la muerte de su madre que ésta
renunció a la vida de madre y esposa para dedicarse
por entero a su carrera política y a luchar por
la liberación de la mujer.
Sin embargo,
no dejó Francia porque allí estaban sus
hijos y sus nietos. Y es que, como en muchas otras cosas,
Federica Montseny fue pionera en tratar de combinar
ambas facetas en unos tiempos en los que ésa
era la excepción y no la norma entre las mujeres
españolas. Por su personalidad, sus ideas y su
intensa dedicación a la política, la llamaron
"la pasionaria anarquista".