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Un nombre, un apellido, un personaje, una poesía,
una búsqueda.
Leonor Watling nos sorprendió y cautivó
en la gran pantalla. Un rostro lleno de frescura y vitalidad.
Lo que pocos sabían es que además de enloquecernos
con su sincera y limpia mirada, Leonor también
nos enamoraría con su voz”.
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El proyecto musical nace a finales de los 90 . El gusto
por la música y las desgarradas historias de
Tom Waits les unieron. Suzie Marlango, la musa de Waits
enfundada en Angora dio nombre a la formación.
En un primer momento Leonor y Alejandro Pelayo grabaron
una maqueta con catorce temas con piano y voz.
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Años después el proyecto fue tomando forma.
Oscar Ybarra se incorporaría tras escuchar el
material original.
Los temas comienzan a tomar forma y fuerza. Las guitarras,
la batería y demás instrumentos se unen
al desnudo piano, otorgando un sonido cuidado y personal
a cada uno de ellos.
Las colaboraciones en la producción de Mastretta
entre otros aportan detalles de lujo.
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A lo largo del viaje que plantean sus trece temas,
las historias de sus letras oscilan entre el regocijo
de la tristeza y la felicidad contenida. Como si de
un diario de viaje, de un viaje vital, a veces el
ritmo es optimista para en otros momentos hundirse
en los acordes hondos de un contrabajo renqueante.
Marlango canta en inglés, con tono decadente,
intrigante y sugerente que en momentos nos transporta
al universo de Julie Cruise, musa musical de Lynch.
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El homenaje y la presencia de Waits transpira
por los temas de Marlango. Aún así muchas
veces sus inicios y sus melodías cercanas a
nanas subterráneas nos recuerdan a los hipnóticos
Eels.
La voz de Leonor juega a situarse entre la pesadumbre
vivida de Marian Faithfull y el brillo de Tori Amos.
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Marlango es un grupo
con un espíritu especial y algo nuevo que decir.
Marlango es un disco para amantes de lo pausado, de
lo delicado, de los detalles que acarician al oído
y al alma al mismo tiempo. |
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