Como
el primero, Mamet nos narra una apasionada historia
de amor entre dos mujeres en el Boston de finales del
siglo pasado; como el segundo, escribe una comedia sobre
la verdad y las apariencias, sobre lo que oculta el
lenguaje y revela el comportamiento, sobre el desencuentro
y la reconciliación. ¿Sólo eso? No. Mamet no sería el
dramaturgo que es si se limitara a hacer un ejercicio
de estilo.
"El
Matrimonio de Boston" no es una obra "de época". Las
Bostonianas de Mamet, como las de Henry James, viven
su amor en secreto y se jactan de no necesitar emocionalmente
a los hombres. Y pueden rivalizar con las damas de Oscar
Wilde en clasismo y frivolidad, en el sarcasmo y la
agudeza de los diálogos. Pero sobre esta elección de
tiempo y espacio, de estilo y circunstancias, Mamet
aplica con contundencia comportamientos, diálogos y
puntos de vista que sólo pueden entenderse desde la
confusión que invade a hombres y mujeres, a sus encuentros
y desencuentros, en este nuestro fin del siglo XX.
Los
personajes y sus actitudes, sus palabras y sus formas
de relacionarse son en "EL Matrimonio de Boston" tan
actuales como si el autor hubiera querido aprisionar
cerebros de mujer moderna en cuerpos de personajes femeninos
tomados de la literatura del siglo XIX, mostrando así
el origen de la rabia y la rebeldía que convirtieron
el siglo XX en el siglo de la liberación de la mujer.
El efecto es perturbador y a la vez fascinante. Mamet
muestra mujeres de finales del s. XIX usando el lenguaje
para la seducción y el poder como si fueran hombres
de finales del s. XX.
La
jerga contemporánea y los comportamientos más procaces
se mezclan con naturalidad con el lenguaje bíblico y
las expresiones arcaicas y sofisticadas. Ninguno de
estos lenguajes es para el autor más verdadero que otro.
Todos son a la vez honestos y deshonestos. Todos son
posibles y útiles en algún momento en función de lo
que los personajes pretenden conseguir.
El
resultado artístico de esta combinación es brillante.
Recientemente estrenada en Estados Unidos, la crítica
ha calificado esta última obra de David Mamet como:
"una de las obras de Mamet más satisfactorias y conseguidas,
y una de las más divertidas comedias americanas en muchos
años" (New York Post) y como: "un ejercicio excepcionalmente
inteligente y, por momentos, abrumadoramente divertido"
(New York Times). Para hacer realidad el universo creado
por Mamet es necesario, junto a una precisa reconstrucción
de ambiente, un espléndido trabajo de actrices que,
con las armas del sentido del humor, abran la puerta
al espectador a un mundo densamente oculto por un velo
de lenguaje. En ese trabajo está basado nuestro proyecto
de montaje, un intento de proporcionar al público diversión
junto a una visión transparente de ese ámbito femenino
y cerrado, hostil al hombre, en el que David Mamet ha
puesto los ojos por primera vez en su carrera.
David
Mamet: el Autor
sinopsis
el
equipo