La obra Tren
nocturno a Georgia nos propone reflexionar
sobre un tema polémico -yendo más allá del morbo, del
amarillismo- como lo es la diferencia respecto a la
preferencia sexual, y nos alienta a pensar en la tolerancia,
en la libertad que tenemos cada uno de nosotros para
elegir otro modo de vida y tratar de alcanzar éste andando
el sendero que creamos más conveniente.
La
trama muestra la arbitrariedad de Dick Fleming al hablar
de esa diferencia y su dificultad para aceptarla, así
como sus planteamientos sobre el poder y la corrupción.
Y es en esta arbitrariedad que tanto los sentimientos
de su novia, la guapa y talentosa Stephanie Myiers como
los de la brillante y elusiva doctora Samantha Heighs
pasarán a un segundo plano.
La
posible preferencia sexual de esta última será el caldo
de cultivo que alimentará el morbo de Fleming: "¡Es
lesbiana!", afirma en algún momento de la obra el joven
estudiante de periodismo. A lo que su compañera responderá:
"¿A quién le importa eso en estos tiempos?".